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La Feria de Agosto de nuestro pueblo la glosa como “oasis de optimismo y alegría”, donde se conjuga “el optimismo, la armonía y el buen gusto”.

La Feria ejerce a los enfermos una fisioterapia que, “mediante el poder sugestivo del enfermo”, le permite “abandonar el lecho, y su enfermedad se sublima ante el bullicio, las castañuelas y sevillanas”

Llama la atención la dualidad con que considera se deben vivir las fiestas de Agosto, nos indica cómo, las fiestas religiosas confortan el espíritu, y las profanas lo hacen con el cuerpo.

Su condición de sanitario le lleva a indagar sobre las enfermedades más frecuentes de su época (mediados del siglo pasado), clasificadas por edades y épocas del año (Revista de Feria de 1.956). Podemos conocer de este modo, que sólo queda de forma endémica el paludismo. Recuerda la epidemia de viruelas del seco verano de 1.905, se secaron manantiales y hubo rogativas a la Virgen; la pandemia gripal del 1.918, con equipos de fumigación para la entrada de forasteros en el pueblo y la epidemia de fiebres tifoideas de 1.933, con vacunaciones masivas públicas y análisis, con clausura de fuentes contaminadas.

Su capacidad de amistad, bondad, inteligencia emocional y sabiduría, las observamos en su vida y en sus artículos, como cuando se refiere a personajes que han ostentado cargos públicos, como Don Juan Muñoz o Don Cristóbal Román Sánchez, o a los médicos del pueblo como Don Francisco Jiménez, Don José Piñas y Don Luis Taracido.

Resulta interesante extraer otros datos históricos de sus artículos como el papel del Delegado Municipal de Festejos , Juan Muñoz, en el traslado del Real de la Feria de la Plaza de la Iglesia, calle Mesones y Plaza del Ayuntamiento, a la ubicación actual en el 1.947.

La inauguración del campo de fútbol del Pradillo, en el Día de San José de 1.949, y la entronización del fútbol en el programa de festejos de nuestra feria., con un equipo, el Celti, resurgido y ampliamente valorado por toda la población.

Cuando reside en Sevilla, exterioriza en sus colaboraciones la gran nostalgia que siente por todas las vivencias y rincones del pueblo, y se erige en portavoz de emigrantes. Nos revela que existen dos censos en los pueblos, un censo oficial y otro “censo espiritual”, que lo componen los que faltan y no han olvidado su tierra nativa, el primero “tiene balance demográfico pero el segundo puede tener altas en el éxodo de emigrantes, pero nunca bajas, porque el alma es inmortal” y en él están las personas que por causas ajenas, no han podido desplazarse a nuestra Fiesta de Agosto y que añoran el “ambiente y cordialidad” de su pueblo que “ no hay en ningún sitio del mundo.

Todos estos valores e inquietudes le acompañarán hasta las postrimerías de su vida.
Reclamo desde aquí, avalado por 272 firmas, entregadas a nuestro Alcalde con fecha del 14-10-04, y número de entrada en nuestro Ayuntamiento 1.926, para que arbitre las gestiones precisas para que, en base a la trayectoria vital que tuvo D. Pedro, tenga un lugar en nuestro callejero, este inolvidable hombre, que trabajó en este pueblo sus mejores años, dejando una estela de cariño, humanidad y paz en todos los que le conocimos, y así poder perpetuar su memoria para orgullo de puebleños y familiares.

En fecha relativamente reciente, el Pleno del Ayuntamiento acordó colocar nombres de mujeres en nuestro callejero, propongo desde aquí el nombre de Concha Alonso Borges, como ama de casa y madre ejemplar,

En Puebla de los Infantes a 30 de Mayo de 2.005