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HIMNO A LA PUEBLA DE LOS INFANTES

 

Viejo pueblo que nació,

abrazando una montaña,

de ancestros aprendió

su talante y su tesón.

 

Rica tierra de olivares

con hermanos encinares,

hogar de aves que inundan

nuestros parques naturales.

 

Como águila que mira al horizonte

forjamos un futuro con ilusión,

nuestra Puebla de Los Infantes,

nuestra su nobleza y su calor.

 

El espíritu y la vida de tus gentes

siembran la alegría y la paz,

llenando desde su ser los corazones

de aquellos que te van a visitar.

 

¡Oh Virgen de Las Huertas!

Eres Patrona y Pasión,

con solo mirarte a la cara

desbordas nuestro interior.

 

Puebla de Los Infantes,

siento por ti tanto amor,

cuando crearon tu alma

el pueblo entero cantó.

Audio y Letra de Santiago y José María Rodriguez Sorroche

 

 

LA PUEBLA DE LOS INFANTES.

 

Municipio de la provincia de Sevilla, con una superficie de 154’23 Km cuadrados, ubicados a 37º 46` 43`` N. y 5º 23’ 21’’ O y a 230 msnm. Localizado en una altiplanicie de la comarca geográfica de la Sierra Norte, rodeada de montañas (estribaciones de Sierra Morena), y separado del Valle del Guadalquivir (comarca de la Vega), sólo por el cerro de San Cristóbal y otros cerros menores.

Está atravesada por los ríos Guadalbacar y Retortillo, albergando su término los embalses de José Torán y del Retortillo.

Al subir desde Lora del Río por la carretera SE-6102, la Vega da paso a la Sierra, y nos aparece matorral mediterráneo, dehesas con encinas y alcornoques, olivares y la reserva de agua de la Presa o Embalse de José Torán, que nos acompañará, a nuestra izquierda, casi una quinta parte del recorrido.

Entramos en La Puebla y la conoceremos realizando una serie de paradas.

1ª PARADA: Plaza de la Virgen de las Huertas. Contemplando la figura de nuestra patrona, obra del artista local Francisco Atalaya Romero (Currillo el Herrero), comenzamos incidiendo que las condiciones ambientales que hemos venido observando hasta llegar al pueblo, han aportado una riqueza agrícola, ganadera y cinegética conocida desde muy antiguo (actualmente también deportiva y turística).

Esto queda demostrado por el hecho de que haya habido asentamientos humanos desde el Paleolítico, pero de forma continua desde el IV - III milenio a. de C., con vestigios arqueológicos que lo corroboran. En su término municipal han aparecido varios tesoros de monedas a lo largo de los siglos, siendo el más importante el conocido como "el tesoro turdetano de La Puebla de los Infantes” ( siglo III a, de C.), compuesto por piezas de oro y plata, encontrado en 1982 y actualmente depositado en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid; el ídolo cilíndrico oculado calcolítico del Cañuelo (2500 a. C.),etc.

El término municipal de La Puebla de los Infantes es muy rico en yacimientos arqueológicos de época romana, debido a su relación con la cuidad romana de Celti, a la cual pertenecía todo su actual término municipal. Basta recordar los restos de las importantes villas romanas de La Dehesilla, Cañuelo-Sanguino, Tejero y Angorrilla. Entre los muchos restos arqueológicos encontrados en ese período podemos destacar una cabeza del dios Hypnos.

Los visigodos la llaman Cannabulla, nombre posiblemente de origen mozárabe, y que en época árabe derivaría, dicho nombre, en Cañebolo.

Las tropas del rey San Fernando la reconquista entre finales de 1240 y principios de 1241, lo cierto es que en 1247 toda la zona estaba ya bajo la influencia de las tropas cristianas, pero es Alfonso X el Sabio quien en 1253 constituyó un núcleo de mayor importancia, al que llamó Puebla de los Infantes, otorgándole una Carta-Puebla. Una parte de su término era el valle de Valgruado (valle de los hombres sabios), al que también cambió el nombre, poniéndole el de Castril; se la dio en señorío el 27 de julio de 1255 a D. Enrique Enríquez, hijo del infante D. Enrique Enríquez “El Senador”, a su vez, nieto de Fernando III “El Santo”. El resto del término de La Puebla siguió siendo posesión real.

En el S. XV se vio envuelta en las luchas nobiliarias entre las Casas de Arcos y de Medina-Sidonia, así en 1472 sufrió los ataques del Duque de Medina Sidonia desde Constantina, tras lo cual pidió a Sevilla dejar de depender de Constantina.

Llegado el S. XVII, en 1627, Felipe IV otorgó el título de vizconde a su consejero y camarista D. Luís Ximénez de Góngora y Castilla.

Ya en el s. XVIII, concretamente en 1716, Felipe V eleva a marquesado el anterior título, en la persona de D. Francisco de Borja Fernández de Córdoba, Ponce de León y Gonzáles de Góngora y Castilla.

La Desamortización de Mendizábal y la supresión de los señoríos, crea el primer Ayuntamiento Constitucional a partir del 1837.


2ª PARADA: Llegamos a la Plaza de la Constitución, donde está el Ayuntamiento, edificio de finales del S.XIX, con su reloj, el Bar de Alberto que se ubica en una casa de la época del marquesado, aunque sus cimientos la remontan al S. XVI y la Fuente del Ayuntamiento (Fuente de Banduro o Vanduro).

Seguimos por la Calle Raimundo Martínez (Calle Mesones) y, a partir de septiembre de 2017, contemplaremos en la fachada norte de nuestro Ayuntamiento, una placa conmemorativa de la visita que tuvimos el 12 de junio de 1730, de la Corte Real Española: Felipe V, su esposa Isabel de Farnesio y los infantes y futuros reyes, Fernando VI y Carlos III (el rey albañil), recordando su paso por aquí, en el itinerario que los llevaba de Palma del Río a Cazalla de la Sierra. Igualmente debemos parar en La Posada del Infante, con su conseguida restauración y mobiliario, la “Casa Bonita” proyectada por Aníbal González y, por último, conoceremos las viviendas que hoy ocupan la antigua casa de los marqueses. A la derecha dejamos el edificio de La Magdalena (solar de la desaparecida ermita de la Magdalena en el S. XVIII), antigua escuela femenina y hoy Centro de Educación de Adultos. Subimos la C/ Magdalena y antes de su finalización, a la derecha, podemos observar una ventana con decoración y reja del S. XVIII, desde ese mismo lugar ya podemos deleitarnos con una fachada con aire y sabor dieciochesco, el nº 4 de la calle del Pozo, de la familia Molina Barco. Volveremos para hacer la...


3ª PARADA: Plaza de la Iglesia. Visitamos la Parroquia de Nuestra Señora Santa María de las Huertas, edificio de la segunda mitad del S. XV y reformado en el S. XVIII por el maestro de obras del Arzobispado de Sevilla, Fernando de Rosales (1790-1794), el cual le confirió su actual aspecto neoclásico. De sus exteriores destacan la torre de cantería de estilo Reyes Católicos, catalogada dentro del círculo de alarifes de Hernán Ruiz I y las dos portadas laterales de finales del S. XVIII y del mismo maestro de obras reseñado. Presentan arcos de medio punto y pilastras cajeadas rematadas por un frontón triangular, la portada de los pies, muy transformada en la actualidad, ha perdido toda la decoración con la que fue proyectada. De esta torre pétrea gótica observamos sus elementos Reyes Católicos, como los arcos conopiales de las caras Este y Oeste, y en el lado Sur las dos arcadas de medio punto que soportan las campanas, también podemos observar el cincho de hierro que situado en el listel que delimita el cuerpo de campanas, la refuerza desde finales del S.XVIII, así como de esta misma época, el chapitel barroco de azulejería azul y blanca, y los cuatro pináculos de cerámica, todos ellos de tipo trianero.

Una vez en el interior del templo nos centraremos en la arquitectura, tres naves con retablo mayor elaborado alrededor del 2009, patrocinado por suscripción popular y la aportación especial y diseño de D. Paulino González Jiménez ( imitando en estilo al desaparecido de mediados del S. XVI, que contada con pinturas de Pedro Villegas Marmolejo, hoy desaparecidas). La pintura del retablo ha sido ejecutada por Juan Antonio Huguet y Pretel y la carpintería moldeada, en madera de cedro, por los talleres del ebanista Manuel Caballero Farfán. En el centro la Virgen de las Huertas (1530), de autor desconocido, pero atribuida según algunos estudiosos a Pedro Millán, discípulo de Lorenzo Mercadante de Bretaña y según el profesor Hernández Díaz, al escultor Jorge Fernández Alemán, el cual trabajó en el retablo de la Catedral de Sevilla. Retocada en 1758 tras el terremoto de Lisboa de 1755 y, en diversas ocasiones en el pasado S. XX, siendo la última en 1982 por el profesor Peláez del Espino.

Las naves del templo están cubiertas por bóvedas vaídas y la capilla mayor con una cúpula semiesférica. A continuación podemos apreciar, entre otras magníficas imágenes, a la Virgen del Rosario (1592) obra del escultor cordobés Juan de Mesa (el Mozo); San Sebastián (S.XVI); el Cristo de la Veracruz, es un crucificado datado también en la segunda mitad del dieciséis; otro magnífico Cristo Resucitado, de autor desconocido, e igualmente como la imagen anterior, de la segunda mitad del S. XVI, de tamaño académico, que muchos estudiosos sitúan en el manierismo y otros en la escuela de Martínez Montañéz; de estilo barroco podemos ver las imágenes de Ntro. Padre Jesús Nazareno, un San José (atribuido a Pedro Roldán), una Dolorosa bajo la advocación de Ntra. Sra. de los Dolores y una Inmaculada, todas ellas obras del S.XVII y principios del XVIII. Destacar igualmente la imagen del Santísimo Cristo Yacente, obra del escultor Luis Ortega Bru, de mediados del S. XX.

Subimos por la calle Sevilla (antigua calle Laurel) y contemplamos el escudo de la casa, hoy residencia de ancianos, donde vivió el cosmógrafo Mayor del Emperador Carlos V, Alonso de Santa Cruz, y continuaremos subiendo por lo que debió ser el acceso principal al castillo, en sus aledaños, se fueron construyendo las principales casas de la localidad en el S. XV.


4ª PARADA: Mirador de Santiago. Ahí podemos visualizar una bella panorámica del valle que se extiende a los pies de nuestra localidad. Abajo tenemos el Museo de Artes y Costumbres “Curro El Herrero” inaugurado el Día de Andalucía de 2008, ubicado sobre una recreación de una vivienda tradicional autóctona. Atrás, al sur, contemplamos las arcadas del templo más antiguo de la localidad, la ermita de Santiago (antigua parroquia), data de la segunda mitad del s. XIV y principios del s. XV, aunque reformada actualmente en las décadas ochenta y noventa del pasado siglo. Estilo mudéjar, Presentaba tres naves, una desaparecida, con cuatro tramos cada una, soportadas por arcos de herradura apuntados, realizados en ladrillo macizo. Subimos por la parte este de la Iglesia y hacemos inmediatamente nuestra…


5ª PARADA: Patio de Armas del Castillo Medieval (1330-1344), construcción militar de estilo gótico-mudéjar y planta trapezoidal. Las primeras referencias datan del 1344. En un principio estuvo flanqueado por cuatro torres, en la actualidad subsisten dos de planta cuadrada y conserva sus lienzos de muralla y la barbacana que defendía la puerta de acceso, la cual se sitúa en el lienzo norte y es de pequeñas dimensiones. Seguidamente bajamos por la calle Amargura y contemplamos entre los números 3 y 5, una humilde casa con ventanas al modo de saeteras, típica mudéjar, y testigo de cómo debió ser el primitivo caserío de La Puebla, seguimos bajando la calle y al final de la misma, a la derecha, accederemos a la calle Obispo Sanz y Saravia, y podremos observar la placa de mármol que nos recuerda la casa en la que nació tan ilustre persona, a pocos metros observaremos el lugar de la próxima parada, la Plaza de Santa Ana.


6ª PARADA: Estamos junto a la ermita de Santa Ana, nos sorprenderá por su singular encanto, está situada en una placita que lleva su nombre, y junto al pozo conocido como de la “Meina”. La ermita está cimentada sobre la roca en la que se asienta el casco antiguo de la localidad. Construida de mampuesto y ladrillo revocado, es una construcción mudéjar de finales del S. XV (1470-1485), restaurada en el S. XVIII, y posteriormente en las últimas décadas del S. XX. Este edificio, de planta conventual (una sola nave), tiene su portada situada a los pies y es un vano ojival construido en ladrillo y cantería. Muestra una linda y coqueta espadaña, separa la nave del presbiterio un interesante arco toral ojival. Dentro, podremos apreciar, la imagen de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen María, obra del escultor Francisco de Arellano de 1784; a San Pedro Pontífice in Cátedra, talla igualmente de finales del s. XVIII, restaurada por Carlos Bravo y, al simpecado de la Patrona Ntra, Sra. de las Huertas de terciopelo rojo y plata.

Siguiendo nuestro recorrido llegaremos a la calle Llana.


7ª PARADA: La haremos junto al acceso del que fue conocido en nuestra localidad como “Puente de Triana”. Es el momento de enumerar otros edificios religiosos que han desaparecido en esta localidad, y que existían según el inventario realizado en 1745 por el visitador de Sevilla, D. Jacinto Mariño Díez. En Triana, la ermita de San Sebastián ( su imagen, del S.XVI, se encuentra actualmente en la parroquia); la ermita de la Magdalena; la ermita de Ntra. Sra. de Valdeflores;
en las proximidades del cerro de San Cristóbal, la ermita de San Cristóbal y, al norte del término municipal, la también desaparecida, ermita de San Pedro.


8º PARADA: Por último llegamos a “Las Pilas”, únicos lavaderos públicos que se conservan en nuestra provincia. El diccionario de Madoz (1845-50) nos habla ya de un lavadero “aprovechando la fuente de cuatro caños que había al final de la calle principal en dirección al camino de Palma del Río”. Hay un azulejo reciente que los data en 1863, el conjunto lo componen 30 pilas construidas en ladrillo. En la construcción que hay al oeste de las Pilas, encontramos una vivienda con baranda y estructura metálica diseñada para toldo, de hierro forjado, que era donde estaban las escuelas masculinas de mediados del siglo pasado y, parte de la misma se utilizó como fábrica de anís.

La información anterior ha estado contrastada con nuestro incansable investigador local, Juan José Toribio García.

Ahora debemos destacar la labor realizada por el párroco D. Rafael Cano Alcaide, pues, desde su nombramiento en la primavera de 1975, hasta su jubilación en septiembre de 2016, aparte de su fecundo ministerio pastoral, ha sido capaz, no solo de conseguir fondos públicos y privados (por suscripción popular) para restaurar toda la imaginería y los edificios eclesiásticos de la localidad, sino de hacer posible: la construcción, a 4 km. de nuestro pueblo, en terrenos donados por nuestro querido paisano y entrañable sacerdote D. Miguel Rastrojo Romero, de una ermita a la Patrona Ntra. Sra. María Santísima de las Huertas, e institucionalizar allí una romería los primeros domingos de junio; una Residencia de Ancianos en la casa donde vivió el cosmógrafo Mayor del Emperador Carlos V, Alonso de Santa Cruz y, una Casa Parroquial y de Ejercicios en la Calle Acosta.

Es el momento de valorar, porque sorprenderá a cualquier visitante, la amabilidad de los puebleños o cucharros, la atmósfera tan apacible e íntima que se respira en sus calles y el paisaje urbano irrepetible que aún se conserva en la parte antigua del pueblo. Del mismo modo, tener en consideración sus originales fiestas: las Candelas, primer sábado de febrero, con sus sopaipas, con sus muñecos, sus textos satíricos-burlescos y el sandinga (cante y baile típico del pueblo); la Feria en honor a Ntra. Sra. de las Huertas, del 15 al 18 de agosto, con sus casetas y la hospitalidad de sus socios; el Carnaval, con sus máscaras ocultando toda la cara; la Semana Santa, con sus armanucos y, con su belleza y riqueza iconográfica; su Romería, anteriormente nombrada, etc, etc. buscar en el BLOG de www.lapuebladelosinfantes.es

Bajo el paraguas de las candelas, en la misma fecha, el Ayuntamiento ha desarrollado la Concentración de Paramotor: “Las Candelas” junto al Embalse de José Torán, ya va por su XXI concentración y se ha consolidado como una de las más importantes de España. Los que practican el vuelo propulsado, parapentes, alas deltas… y a sus aficionados se les brinda la ocasión de volar y disfrutar de un bellísimo paisaje, presenciar la feria comercial del evento con sus novedades, disfrutar de nuestra cordialidad y encontrarse con colegas voladores de toda España y del extranjero.


9ª PARADA: La haremos en el bar o restaurante que consideremos oportuno, según las informaciones culinarias del momento, sin olvidar pedir: faisanes (boletus), tagarninas con habas, venado en salsa… y una riquísima y esmerada variedad de postres y repostería: leche frita, gachas, gañotes, roscos… Tampoco debe sorprendernos si nos utilizan vocabulario propio cucharro, como: mangullío, engiroleta, carvitero, carrifollón, maculillo, arriscaillo, armanuco, sarampaina, embeleñao, virro, arcandor, jinche, jitera, sofaifa, etc.

Deseamos que, el himno y este trabajo, faciliten singularizar a La Puebla de los Infantes como un pueblo, aún más amado por sus moradores y, aún más atractivo para quien lo visite.

Santiago y José María Rodríguez Sorroche-17.