Educar para el SIGLO XX

 

UN GRAN RETO: EDUCAR EN TIEMPOS NUEVOS

Los puebleños llevamos por bandera nuestra nobleza y educación, así lo manifiestan tanto los que por diversos motivos nos visitan, como los que vienen a vivir o trabajar aquí, así como nos lo expresan cuando salimos de nuestro pueblo y nos damos a conocer como naturales de La Puebla de los Infantes. Por eso y debido a los cambios tan vertiginosos que se están produciendo, pretendo dar a conocer unas reflexiones, como padre y docente, de cómo orientar la vida con nuestros hijos(1), nietos, etc. y facilitar, en lo posible, que continúen con la impronta antes mencionada y evitar que sean problemáticos bajo el soslayo de las tendencias actuales, y así poder seguir portando con orgullos, la nobleza y educación aludida.

Mi experiencia de padre y mi práctica docente me ha enseñado unos sencillos principios para aplicar en los hogares y en la vida cotidiana, que pueden hacer cumplir nuestro objetivo más deseado: que nuestros hijos sean buenos, felices, honrados y trabajadores. Los enumero a continuación:

1º) Enseñarles unas rutinas o costumbres desde pequeños, mismo horario de comidas, para dormir, lecturas nocturnas de cuentos… sólo rotas en casos excepcionales, como en unos días de vacaciones, feria, salidas del hogar habitual, etc.

2º) Los padres no son amigos, aunque jueguen como amigos con sus hijos, siempre tendrán la autoridad –principio de autoridad- que ejercerán valorando o recriminando hechos, siempre en la misma línea ética o moral, y no consintiendo mentiras, ni el más mínimo hurto, fugas, desafíos o caras desafiantes.

3º) Llevar una vida saludable en:

a) Hábitos alimenticios. Comidas saludables a las mismas horas, y siempre que sea posible, comer en familia, sin televisión, móvil, ordenador, etc. Hablando, compartiendo opiniones o discrepando.

b) Más deporte como juego o diversión.

c) Rechazo a la droga sea del tipo que sea. Poner ejemplos de personas conocidas y muy valiosas que le ha ido mal por entrar en el mundo de la droga. Indicarle que las drogas del alcohol y el tabaco son vehículo de entrada en otras drogas; una, por desinhibir la voluntad y la otra, por facilitarte entrar en ellas.

4º) Evitar desavenencias matrimoniales o familiares delante de ellos. ¿Cómo quedan sus modelos, que son los padres, abuelos…, si discuten delante de ellos?

5º) Regular el uso de las nuevas tecnologías. Está demostrado que su uso desmedido lleva a la adicción, y que debemos tener filtros para evitar contenidos no aptos. Es muy conveniente pactar con nuestros hijos el tiempo dedicado a TV y nuevas tecnologías. Expertos aconsejan que no debe exceder las dos horas diarias, salvo casos excepcionales de trabajos escolares, etc. El tiempo debe estar vigilado por adultos para que sea real y efectivo, y sancionar su incumplimiento.

6º) Apoyar siempre al profesorado y a los adultos. Si no lo hacemos hoy, mañana se volverá contra nosotros. Los mayores siempre tienen la razón. Si no fuera así, se habla con los adultos aludidos sin la presencia de los niños, y se justifica o recrimina ante los niños lo dicho o realizado por los mencionados adultos, reiterándoles finalmente la importancia del respeto a los adultos.

7º) Valorar la escuela como centro educativo, no como un lugar en el que aparcar nuestros hijos para quitárselos de en medio. Considerar al profesorado como el mejor aliado para conseguir una educación integral de nuestros hijos y exigirle que eduque en el esfuerzo, respeto, honestidad, fidelidad y cariño.

8º) La autoestima. Al levantarse por la mañana y al acostarse debemos repetirle hasta convencerlo, y se lo llegue a decir él mismo: “soy bueno, soy honrado, soy listo para…, soy capaz, soy cariñoso, puedo vencer, llegaré a mi meta…”

9º) Tener conciencia de lo que gastan en comida, ropa, educación, sanidad, paga semanal o mensual (se le detraerá parte o toda si no cumplen). Muchos viven sabiendo que no se le quitará la paga hagan lo que hagan.

10º) Por último, facilitan la felicidad: No envidiar ni maltratar a nadie, no albergar rencor y menos resentimiento contra nadie, “haz bien y no mires a quién”, sentir la presencia de Dios en todo lo que nos rodea, agradecer a la vida lo mucho que te da y que otros no tienen (países del tercer mundo) y lleva siempre una sonrisa en los labios, pues una sonrisa es siempre un regalo, sobre todo a los que se han olvidado de reir.

Estoy convencido que si nos lo proponemos, estamos en condiciones de cumplir el decálogo aludido, al menos los aspectos que dependen únicamente de nosotros. Los retos que tiene nuestra sociedad son enormes y debemos equipar a nuestros hijos para enfrentarse e ellos.

La “cultura del esfuerzo” es perfecta, pero hay que enseñarles que no siempre que hay esfuerzo hay recompensa. No por el hecho de esforzarse vas a conseguir un objetivo, a veces hay que perseverar y aún así puede que no haya recompensa. Es la forma de educar la capacidad de frustración y evitar que caigan en depresión cuando sean mayores por problemas familiares, académicos, de trabajo, amorosos, etc.

Las nuevas tecnologías de la información y comunicación tendrán cada vez un papel más relevante y hay que prepararse con ellas. Surgirán innumerables trabajos nuevos y las empresas van a contratar a personas que demuestren competencias y habilidades para aprender dinámicas de trabajo nuevas y que sepan “aprender a aprender”. Del mismo modo la creatividad, el espíritu emprendedor y sentido de la iniciativa serán las cualidades que facilitarán el éxito en la creación de empresas y en los trabajos. Todo ello, se quiera o no, en un escenario económico mundial cada vez más competitivo.

Otro importante reto es luchar contra los niños y adolescentes maltratadores de padres, el llamado: Síndrome del Emperador. Todos hemos oído hablar de cómo han aumentado el número de niños que lo padecen y las familias que lo sufren. Actualmente las estadísticas equiparan el número de niños y niñas agresivos y se han multiplicado por ocho en los últimos cinco años.

Lo que predice que un niño se pueda convertir en maltratador de padres o delincuente juvenil son actitudes como mentir, ser desafiante y(o) responder con ira. Los padres o tutores de estos niños suelen ser enfermos, no atienden a sus hijos por diversos motivos, son delincuentes o agresivos y no le tienen control, ni le ponen límites, y de pequeños se lo solucionan todo. Eso lleva a forjar a unos hijos que no diferencian lo que está bien o mal, los han hecho mimados, caprichosos, hedonistas y nihilistas.

La solución está en desarrollar la conciencia de culpa y pagar por lo realizado, ejercer la autoridad sobre ellos defendiendo a los perjudicados, ya sean hermanos, amigos… y darles la oportunidad de sentirse bien por lo positivo que hacen, por actitudes constructivas. En las culturas que hay autoridad con los niños, no hay agresiones a los mayores.

Finalizo con mi más profundo deseo de que este artículo os sea útil en la educación de vuestros hijos por el bien vuestro, de nuestro pueblo y de la sociedad.

José María Rodríguez Sorroche -16

 

(1) En el artículo utilizaré el uso genérico del masculino para nombrar ambos sexos. L mención explícita del femenino la utilizaré cuando la oposición de sexos sea relevante en el contexto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 




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